Entrevista a María José Zurrón del Estal

Queremos compartir con vosotros esta entrevista en la que, la ganadora del primer premio de prosa del I Certame Lliterario Astúrica,  María José Zurrón del Estal hace un repaso de su bagaje literario y de sus raíces sanabresas.

Esperamos que os guste tanto como a nosotros y que disfrutéis del compromiso de esta Zamorana con la cultura y con su tierra.

La pérdida de la lengua materna en Sanabria augura un preocupante empobrecimiento cultural que pasa por la pérdida de oficios, costumbres y toponimia. Desde hace dos décadas María José Zurrón del Estal ha recogido la herencia lingüística, del habla y el relato oral popular de San Martín de Castañeda y Vigo. Una labor que solo es posible rescatar de la memoria de una generación de personas que oscila alrededor de los 70 años. Las generaciones más jóvenes, en unos casos por emigración y en otras por pensar que es signo de incultura, han dejado de usar su lengua materna, un dialecto del asturleonés, que esta sanabresa de ascendencia resume en «escribir en sanabrés».

¿Cómo decidió participar en este certamen que comprendía las diferentes variedades dialectales del asturleonés?
Empecé a recopilar vocabulario en una época en que la vivía en Sanabria, hacia 1993. Habré recogido cerca de las 2.500 palabras. Me presenté dos veces al concurso de vocabulario que organiza la asociación Furmientu pero me parecía un poco frío, porque tienes las palabras pero no haces ni creas nada con ellas. Me presenté dos años al concurso de relato que organizaba la asociación cultural leonesa La Caleya y quedé esos dos años en cuarto lugar. Los dos relatos se publicaron en «Cuentos de la Caleya». Escribir en «sanabrés» me gusta mucho.

El que una sanabresa obtenga el premio de relato corto asturleonés es significativo?
Más que significativo, es curioso que sea el relato de una zamorana, de raíces sanabresas, y no sea ni asturiano ni un leonés el que gane este premio. El asturleonés es su lengua y son ellos quienes mejor la pueden dominar y escribir porque se han dedicado a conservarla y a fomentar su uso, más que en Sanabria donde se ha ido perdiendo. Entiendo yo.

¿Esa cultura y ese dialecto popular se han perdido?
Diría que, en un 80%, sí se ha perdido. Las personas mayores que lo hablaban casi han desparecido y los jóvenes, aunque lo conocen, no lo hablan. Muchos de estos jóvenes trabajan fuera, y no lo usan porque les da vergüenza pensar que es una incultura. Es una pena y por eso estoy luchando para que no se pierda.

¿Casi todas las palabras proceden de San Martín de Castañeda y Vigo?
Por razones familiares, casi todo el vocabulario es de San Martín y Vigo porque era donde pasábamos la mayor parte del tiempo. En Vigo y San Martín me ayudaron mucho las amistades, que sabían lo que estaba haciendo y me facilitaron el poder recopilar palabras, además de contarme las historias. Prácticamente todos los relatos que he escrito están basados en una adaptación de un cuento popular o en un hecho que realmente ha pasado.

¿Es difícil hacer la transcripción del relato oral?
No hago una traducción, sino que transcribo directamente del relato oral sanabrés, o asturleonés. Algunos de los cuentos que he recopilado se han publicado en la revista Llumbreiro. Posteriormente se hizo una recopilación con todos los cuentos «Onde la palabra pousa». El cuento de «Felicidad y el Muxu» es de los que más me gusta. Tengo la intención de recopilar todos los relatos y añadir alguno más para publicarlos.

El relato ganador es curiosamente «El Llobu».
Sí, el Llobu. Es de todos los relatos, el que a mí personalmente menos me gusta. Todos los cuentos son como hijos tuyos, y este último es el hijo pequeño y el que más satisfacciones me ha dado, pero no es para mí el más interesante. Este relato tiene mucha importancia porque recupera una historia que se contaba en San Martín y que a mí me la enseñaron cuando era pequeña. Trata de un hombre que roba una oveja y el castigo que le imponen en el pueblo es ponerse una piel de lobo por encima y ser perseguido como si fuera un lobo. A consecuencia de eso, el hombre pierde la razón y se va al monte. Malvive y actúa como un lobo, hasta que se produce una lobada. Los lobos matan un montón de caballerías y los vecinos salen a buscar al lobo para matarlo. Y lo encuentran.

-¿Es un dialecto muy minoritario?
En Zamora, quizá, sí es minoritario pero en sitios como Asturias no lo es. Tienen la academia de la Llingua. En León lo hablan en muchas zonas de la provincia. En Astorga, cuando se convocaron las otras ediciones de relato y poesía, organizaban cursos de leonés y hay mucha gente que se mueve para fomentar su uso. Pertenezco a la asociación «El Furmientu» de Zamora y son personas que trabajan mucho. Es un grupo que organizan muchas actividades. En Sanabria se van haciendo algunas cosas. En San Martín recuperaron la tradición de la Loya y hace un par de años se recitó una parte en sanabrés que le gustó a mucha gente. De mi primer cuento «Sabel, sabelica» los niños hicieron una obra de teatro y la representaron en sanabrés. No sé si falta que alguien dé un impulso desde Sanabria, y si alguien lo diera tendría buena aceptación. En estos momentos hay buena disposición, como rasgo distintivo propio, no solo entre los mayores sino también entre los jóvenes.

Llama la atención que de entre los 30 autores que han concursado muchos son de otras provincias?
Sí, piensa que el asturleonés abarcó desde Asturias, León, el noroeste zamorano hasta Miranda. En Portugal, el mirandés, está muy potenciado y cuidado.

¿En el ámbito de la casa sanabresa se mantiene el habla?
Ahora ya no. Mi abuela, por ejemplo, sí hablaba sanabrés. Te diría además que en la distancia de San Martín a Vigo, que no llega a dos kilómetros, hay muchas diferencias en el habla. En San Martín es más cerrado que en Vigo. Hay diferencias de fonética más extremas y creo que lo hablaba más gente en San Martín que en Vigo, quizás porque Vigo estaba más abierto al paso.

¿En San Martín pesó el estar más aislado?
Sí. Al ser San Martín el final del camino, el no ser un lugar de paso, estaba más aislado y tenía menos influencias. En San Martín, de hecho, todavía quedan personas que lo hablan, no puro, pero sí lo hablan. Son muy pocas personas. El turismo y el que la gente pensara que era hablar mal, que era una incultura, ha pesado mucho.

¿Esta lengua materna es una herencia que quizás no se valora?
Exactamente. Es una pena que no se conserve. A mis padres y a las personas mayores les digo que cuando se acuerden de alguna palabra que la apunten enseguida. Hay muchas palabras que como no las recojas en este momento se van a perder para siempre.

Son personas de 70 y 80 años las que atesoran esas palabras?
Sí. Son personas muy mayores, de la edad de mis padres entre 67 y 70 años y esta es la última generación que las ha usado. Cuando esa generación desaparezca las palabras desaparecerán con ellos para siempre. Es una pena. No soy muy consciente de cuántas palabras se pueden haber perdido porque desconozco muchas, sobre todo las asociadas a los trabajos. Te pongo un ejemplo: en una ocasión nos pusimos a nombrar las partes de un carro y muchas de las palabras las desconocía. Aún es más preocupante la cantidad de palabras de toponimia que van a desaparecer. Cuando estaba en San Martín vivía en la calle Riguleira, pues me llegaban cartas como calle Regulera o cosas así. Veo la cantidad de palabras que se van a perder cuando oigo hablar a la generación de mis padres. La toponimia que va a desaparecer es de una riqueza impresionante y es preocupante. Mis padres conocen todavía la mayoría de los nombres de la topografía pero mi generación ya casi nada. Mi hermano y yo, por ejemplo, como mucho, conocemos los cuatro nombres de los lugares más cercanos. A mi padre le digo que vaya anotando en un mapa todos los nombres de los lugares para que no se olviden.

María José Zurrón ha recogido el Primer premio en la modalidad de prosa del I Certamen Literario Astúrica, organizado por la Asociación Cultural «Faceira» y la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Astorga. María José Zurrón es licenciada en Pedagogía por la Universidad de Salamanca y ha desarrollado diferentes trabajos educativos y de formación como en el Programa de Cualificación Profesional Inicial. Lleva más de dos décadas recopilando lo que se lleva el viento de la montaña sanabresa, las palabras del habla popular en trámite de desaparición. Cuando se refiere al habla del noroeste zamorano lo hace a propio intento el «sanabrés». Por raíces familiares la recopilación de las palabras se extrae en los pueblos que han conservado una mayor identidad lingüística por su aislamiento, San Martín de Castañeda y Vigo de Sanabria.

Fuente: http://www.laopiniondezamora.es/comarcas/2014/03/26/veinte-anos-he-recopilado-cerca/749756.html

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Asociación Faceira

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